
Blasfemia es la forma que tienen las religiones de decir "porque yo lo digo". Es un latigazo sonoro que llena los pulmones de quien lo vocaliza. Tiene su magia en que empequeñece al débil y al inocente, que en ese momento se ven en los espejos como monstruos.
Cuando se pronuncia, es una palabra oscura, pintada de blanco. Tiene siete colas, acabadas en puntas de cruz, medias-lunas y otros símbolos con los que desgarra y mientras, silva en el aire mil castigos ultraterrenos.
Blasfemia es lo que responden cuando se les dice a los altos religiosos que piensen, que observen y que compartan sus riquezas con los pobres que defienden en sus discursos y no en sus acciones.
Pero las blasfemias cambian, cuando ya son imposibles de sostenerse. Ahora la tierra gira alrededor del sol, y el hombre es una evolución de los primates.
Yo solo quiero que me dejes ser feliz. Pecar, haciendo feliz a los de mi alrededor.
No comprendo cómo tú, "sin pecar", haces tanto daño.
4 COMENTARIOS SEGURAMENTE GENIALES:
daños inconscientes....
aún recuerdo una frase de un texto que marcó mucho "que los efectos colaterales sean superiores al daño principal.."
Me parecen geniales las dos últimas frases.
pequemos juntos pues.
Entrada preciosa
Qué duro, Mariona, cuando los efectos colaterales deberían ser minimizados a toda costa...
Kirian, S., muchas gracias.
Abrazos fuertotes!
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